La larga historia de la solidaridad mexicana

México ha hecho de la figura del refugio una parte vital de su diplomacia.
miércoles, 13 de noviembre de 2019 · 22:48

Se estima que entre 1939 y 1942, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas, México acogió en sus tierras entre 20.000 y 25.000 mujeres y hombres que huían del franquismo, después de la Guerra Civil Española. Algunos nombres seguramente serán más conocidos y otros, son las víctimas anónimas del odio que tuvieron que partir huyendo de la muerte.

Una gran parte de la intelectualidad republicana encontró en el país latinoamericano un hogar que les abrió las puertas. María Zambrano, León Felipe y Luis Cernuda son algunos de los poetas que llegaron a México con el alma cruzada por la guerra. Incluso muchos de ellos, nunca más volvieron a pisar España como fue el caso de la artista Remedios Varo y el cineasta Luis Buñuel.

Pero México no solo entornó sus puertas para recibir a los exiliados españoles. Fue un país generoso cuando sobre el sur de América se abrió una de las más grandes heridas de la memoria. Apenas empezando la dictadura de Augusto Pinochet, México rompió relaciones diplomáticas con Chile. Y en 1974 llegaron los primeros exiliados del sur. Pero no solo eso, sino que facilitó en términos normativos el exilio, por ejemplo los refugiados no tenían necesidad de presentar títulos académicos para ejercer profesiones bajo el argumento de que habían salido escapados.

Líderes políticos, dirigentes sindicales, académicos y perseguidos políticos argentinos encontraron en México la solidaridad de un país que ha hecho de la figura del refugio una parte vital de su diplomacia. Tal vez entre los más destacados exiliados que vivieron en ese país se encuentre el expresidente Héctor J. Cámpora. Incluso importantes dirigentes de la organización Montoneros huyeron a esos confines del norte de América: Mario Firmenich y el escritor Miguel Bonasso, entre otros. Juan Gelman, poeta argentino y premio Cervantes de las Letras, puso la voz y los versos en México y allí decidió morir.

No es extraño entonces que México, más allá de sus posturas políticas y las diferencias o simpatías que pueda tener con determinados gobiernos, mantenga la solidaridad como una premisa sustancial de su política exterior. Esta semana recibió al ahora expresidente boliviano, Evo Morales Ayma y a su vicepresidente, Álvaro García Linera. El país de Diego Rivera, Chavela Vargas, Frida Khalo y David Alfaro Siqueiros, entre otros nombres del arte mexicano, es una tierra que abre sus puertas para escribir la solidaridad como una de las más hermosas palabras que nos comprometen con el porvenir.