La confesión del crimen del diácono

"Quiso obligarme a mantener relaciones". VIDEO

Los detalles de un homicidio que azora a la comunidad bonaerense de Lomas de Zamora.
martes, 11 de junio de 2019 · 13:28

BUENOS AIRES.- Lomas de Zamora fue contexto de un crimen que conmovió a la comunidad: El diácono Guillermo Luquin (52), de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de esa localidad, fue asesinado el sábado por la noche en su vivienda de Temperley.

Los detalles del suceso. Al parecer temas de acoso o de posible vínculo íntimo de larga data ocasionaron el ataque de furia que terminó en muerte. Lo único que falta es el teléfono celular de la víctima, por lo que el móvil de robo está prácticamente descartado. Su deceso fue ocasionado por puñaladas y golpes en la cabeza. Murió degollado y se cree que lo agredieron directamente a la carótida, según determinó la autopsia forense.

El diácono asesinado, Guillermo Luquin

Los responsables son dos jóvenes, Roberto Javier Céspedes y su novio, Leonel Iván Martínez (20), quienes se entregaron a la Justicia, haciéndose responsables del homicidio. Ahora la sede policial 8° de Villa Galicia los alberga a la espera de que brinden indagatoria frente al fiscal de Lomas de Zamora, Gerardo Mohoraz. 

"Quiso obligarme a tener relaciones", confiesa Céspedes en un video grabado con su teléfono celular, momentos previos a entregarse. Durante algo más de 7 minutos el asesino confeso, relata lo acontecido que se inició con una invitación a cenar. También muestra mordeduras en sus manos, para dar cuenta de sus intentos por defenderse. Según su versión el diácono se quedó sin ropa, empezó a manosearse e intentó abusar íntimamente de él con un cuchillo de por medio. Aquí el video de la confesión:

                                                            El relato del joven, donde cuenta todos los detalles.

Una huella digital fue determinante para descubrir la trama: Estaba en una copa de vidrio hallada en la cocina del lugar. El Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (Sibios), logró determinar que esa impresión digital pertenecía a Roberto Céspedes y no a Guillermo Luquin.

Todavía quedan dudas sobre los pormenores de lo acontecido, que se resolverán a medida de que avancen las pericias pertinentes.

Entre el religioso y el muchacho se pudo establecer que la relación databa de largo tiempo atrás, (4 o 5 años) y se pudo verificar que la noche del crimen fue con su pareja, Martínez,  a visitar al hombre a su vivienda de Temperley. Desde el inicio del caso, los inspectores a cargo de la investigación sospecharon que se trataba de conocidos de la víctima. Y así fue finalmente. 

Quien descubrió toda la escena fue su sobrino, al ver que el diácono no contestaba las llamadas y no había acudido a misa. Al llegar a la propiedad ubicada  en Bombero Ariño 829, de Temperley, lo halló sin vida, en un charco de sangre. (Redacción especial Minuto Neuquén)

 

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