"Me duele todo": La enfermedad silenciosa que pocos conocen

Viven con un cansancio intenso y continuo que nadie entiende.
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martes, 14 de mayo de 2019 · 16:28

SALUD.- No tiene cura y sus síntomas son los trastornos del sueño, la falta o ausencia de energía, los trastornos cognitivos, los trastornos digestivos y del sistema nervioso vegetativo, entre otros. Episodios de dolor muscular agudo, así como fatiga y cansancio son también característicos de esta enfermedad.

Hablamos de la fibromialgia que es una enfermedad crónica de difícil diagnóstico que, además, puede dejar secuelas psicológicas en los pacientes. Las molestias suelen aparecer y desaparecer, e incluso variar en su intensidad. Es por ello que se la conoce como la afección del dolor invisible.

Pese a que el dolor generalizado es en músculos, afecta a otros tejidos blandos, como los tendones y ligamentos. Además, suele estar acompañado de dolor de cabeza, falta de sueño, pérdida de memoria por una alta sensibilidad al tacto de diversas partes del cuerpo (los llamados “puntos sensibles”). 

En forma generalizada, se presentan otros síndromes asociados como el síndrome de colon irritable o el síndrome de vejiga irritable, por lo que relacionar la fibromialgia con el síndrome de sensibilidad central (SSC) es un punto de abordaje para la compresión y el tratamiento de esta patología.

De hecho, tanto la Fibromialgia como el Síndrome de Fatiga Crónica (enfermedades íntimamente ligadas) constituyen el paradigma del Síndrome de Sensibilización Central. El trastorno existente en el procesamiento de los estímulos, sobre todo los relacionados con el dolor, causa una sensibilización central a estos y una disminución en el umbral, generando una hipersensibilidad generalizada.

Pero mientras que en la fatiga crónica el síntoma predominante es la fatiga, de forma que estos pacientes ven limitada su vida diaria en al menos un 50 por ciento, en la fibromialgia su principal síntoma es el dolor músculoesquelético generalizado, que se manifiesta a partir de los 30-40 años.

El diagnóstico de fibromialgia o síndrome fibromiálgico se realiza en aquellos pacientes con un cuadro de dolor osteomuscular generalizado, de varios meses de evolución en los que se han excluido otras posibles causas del mismo.

El especialista debe realizar una exploración completa, haciendo especial hincapié en el
apartado neurológico y del aparato locomotor. En la exploración física, el médico identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de fibromialgia.

Estas son los puntos clave:

Segunda costilla.

Cervical inferior: parte delantera de las vértebras cervicales.

Occipucio: punto por debajo del cráneo donde ingresa el músculo trapecio.

Epicóndilo lateral: dos centímetros debajo de la parte frontal de los codos.

Trapecio: punto intermedio del borde superior.

Supraspinoso: por encima del borde medial de la espina escapular.

Trocánter mayor: por debajo y detrás de la unión del fémur con la cadera.

Glúteo: en la parte alta y externa del músculo.

Rodillas: en la bola adiposa antes de llegar a la articulación.

Los tratamientos. No obstante, la terapia cognitivo-conductual de la psicología, junto con un buen tratamiento médico y un correcto enfoque fisioterápico, constituyen los tres pilares básicos del enfoque multidisciplinar.  El ejercicio físico, la terapia del ejercicio graduado y las técnicas miofasciales son muy utilizadas en fisioterapia para este trastorno.

Para ayudar a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida, también existen otros tratamientos que pueden como la fisioterapia, que puede ayudar a mejorar la fuerza, la flexibilidad y la resistencia de tus músculos.

Además, conviene realizar terapia ocupacional, ya que la fibromialgia tiene un gran impacto en la vida diaria, y el trabajo también se ve afectado. Algunos ajustes de postura pueden lograr que te sientas mejor en tu entorno laboral.

También,  la acupuntura con estimulación eléctrica (revelan investigaciones científicas) alivia el dolor y la rigidez, disminuye la fatiga y contribuye al bienestar del paciente.

También es importante realizar cambios en el estilo de vida:

Reduce el estrés. Relajarse y controlar la ansiedad ayuda a aliviar los síntomas de la fibromialgia. Trata de realizar ejercicios de respiración y meditación.

Dormir adecuadamente: Establece una rutina para que tu organismo se acostumbre y le saque el jugo a las horas de descanso.

El ejercicio frecuente disminuye los síntomas, pese a que al principio pueda incrementar el dolor. Se indican ejercicios de estiramiento y oxigenación diaria (como Tai Chi y yoga), así como actividad física aeróbica, no intensa (caminatas, danza, bicicleta, ejercicios en el agua). Todos son opciones válidas menos los anaeróbicos, ya que empeorarían la sensación de pesadez y dolor. No obstante, antes de realizarlos, pregúntale a tu médico.

Come saludable. Mantener el peso en niveles adecuados puede contribuir a bajar el dolor y a controlar la ansiedad. Disminuye la ingesta de cafeína, el alcohol, y no fumes.

 

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