El legado ecologista de las olimpiadas de Japón fue eclipsado por la pandemia y las protestas

Los logros ecosustentables alcanzados por Tokio pasaron a segundo plano.
domingo, 8 de agosto de 2021 · 18:32

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 finalizaron este domingo, con una espectacular gala de clausura y un increíble juego de luces que dejó al planeta entero atónito de la emoción. Sin embargo, dos eventos interconectados lograron opacar el brillo de esta ceremonia y del evento deportivo en general: la pandemia del coronavirus y el descontento social que generó la realización de las olimpiadas en Japón.

Todo el esfuerzo tras bambalinas para sacar adelante este megaevento deportivo y el legado ecologista que pretendía introducir el Gobierno de Japón con estas olimpiadas quedó en segundo plano, por el contexto epidemiológico que actualmente vive la isla nipona, mismo que mantiene a varias provincias japonesas en estado de emergencia sanitaria, incluidas Tokio, la sede del encuentro. 

Las olimpiadas de Tokio se enmarcaron en la sostenibilidad de Japón. 

El Gobierno de esta ciudad japonesa, que alberga a 13.96 millones de habitantes, quiso regalarle al mundo unos Juegos Olímpicos diferentes, más amables con el medio ambiente y que estuvieran enmarcadas en un futuro ecosustentable para el planeta, donde exista un equilibro entre los seres humanos y la madre Tierra

 

El legado ecologista de Tokio con los JJ. OO. 

La introducción de iniciativas sostenibles a la gala de Tokio es sin dudas uno de los puntos más fuertes y destacables de estas olimpiadas, que serán recordadas como los Juegos ecológicos de Tokio 2021.

Desde los hermosos ramos de flores que se entregaron a los atletas hasta las preciadas medallas de oro, plata y bronce que recibieron los ganadores fueron los frutos de un plan ecoamigable que ha puesto en marcha el Gobierno de Japón

Para los Paralímpicos de Tokio se entregarán los mismos ramos de flores. 

Las flores entregadas a los participantes fueron sembradas, cuidadas y cultivadas en el suelo fértil de Fukushima, que aún se encuentra en proceso de rehabilitación tras el terremoto y tsunami de 2011. De esta región japonesa también salieron los alimentos que se sirvieron en la Villa Olímpica, todos recolectados por agricultores de la zona. 

El agua con la que se bañaron los deportista provenía del mar. Fue desalinizada para el consumo humano. 

Asimismo, el complejo deportivo que albergó a más de 11 mil deportistas fue construido desde cero con materiales de reciclaje resistentes, incluso, las camas y los colchones donde donde durmieron los representantes olímpicos de los 206 países del mundo fueron fabricados con materiales de reciclados, como redes de pescar y cartones; además, la  energía eléctrica provenía de paneles solares. 

Todo el complejo contaba con puntos de sanitización. 

Otra de las innovaciones ecosostenibles de Japón es que las 5.000 preseas de metal que se entregaron a los ganadores fueron fundidas con metales desechados de productos electrónicos que van a los vertederos de reciclaje de este tipo, luego fueron bañadas en oro, plata y bronce para ser entregadas a los competidores. Posiblemente, todas estas medidas amigables con el medio ambiente sean emuladas en los próximos Juegos Olímpicos, pautados para el 2024 en París. 

Los Juegos Paralímpicos inician en dos semanas. 

 

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