Rusia

Encuentran nieve que brilla en el Ártico con una luz azul: las increíbles fotos

La luz azul es causada por una especie que no debería estar en esta zona del Ártico.
martes, 11 de enero de 2022 · 22:30

Un grupo de científicos se encontró con algo igualmente hermoso y extraño en el mar Blanco (en el océano Ártico): nieve que, cuando la pisaban, brillaba en un tono azul.

Tras unas observaciones en esta zona del Ártico, pudieron identificar el origen: unos pequeños crustáceos llamados Metridia longa. Sin embargo, es muy raro que habiten en las costas de este gélido océano.

Nieve con bioluminiscencia en el Ártico.

Todo comenzó una helada noche de diciembre, cuando la bióloga rusa Vera Emelianenko salió a caminar por la costa, cerca de la Estación Biológica ubicada en lo alto del Ártico ruso. La acompañaban un par de perros y el hijo del biólogo molecular de la estación.

De repente, divisaron una luz azul que resaltaba en el medio de la nieve. En un primer momento, pensaron que se trataba de un celular que se le habría caído a alguien.

Nieve que brilla en el mar Blanco (océano Ártico).

Cuando se acercaron, vieron que sus pasos creaban huellas azules intensas. Al apretar la nieve con la mano, el azul brillaba todavía más y el andar de los perros dejó un rastro como si de una aurora boreal en el suelo se tratara.

Eran como luces azules de Navidad en la nieve.

La luz azul sale de entre la nieve.

El fotógrafo de la estación de este golfo, en el océano más septentrional, Alexander Semenov, se acercó al lugar. "Pisamos el suelo todos juntos durante unas dos horas" para lograr que la nieve brillara, contó el fotógrafo citado por National Geographic. Luego, compartió las imágenes en su perfil de Facebook.

 

Qué causa la luz azul

La bióloga rusa llevó una bola de nieve a la estación y la colocó bajo el microscopio. Allí descubrió algunos copépodos, es decir, unos pequeñísimos crustáceos que, cuando los pinchó, brillaron con un color azul tenue.

Ubicación del mar Blanco.

Luego, se identificó la especie particular de estos copépodos, Metridia longa, que vendría a ser un primo del plancton, que también está dentro de aquella especie.

Estos pequeños “bichos de mar” no deberían estar en esta zona del Ártico, puesto que habitan más lejos en el océano, a una profundidad de entre 24 y 91 metros.

Los copépodos entre la nieve.

Los científicos creen que, como son nadadores pasivos, fueron arrastrados por fuertes corrientes hasta esta zona y que una vez que el agua helada llegó a la costa, se coló entre el hielo y la nieve y ya no tuvieron escapatoria.