Volkswagen

Esclavismo y tortura: el infierno de la Hacienda Volkswagen en Brasil sale a la luz 40 años después

Los hechos ocurrieron en plena dictadura militar en el país sudamericano.
viernes, 3 de junio de 2022 · 03:00

La empresa automotriz alemana Volkswagen está citada el próximo 14 de junio a una audiencia por el caso de delitos contra los derechos humanos durante la dictadura de Brasil.

La Fiscalía del país vecino busca que la compañía asuma su responsabilidad y pague por los daños causados en la "Hacienda Vale do Rio Cristalino", también conocida como la "Hacienda Volkswagen", ubicada en el estado de Pará (norte de Brasil). Por supuesto, la primera pregunta que surge es: ¿Qué hacía una empresa de automóviles en una hacienda para cría de ganado?

Hombres que trabajaban en la hacienda.

 

La Hacienda Volkswagen

Todo comenzó con el golpe de Estado de Brasil en 1964. Durante los primeros años de dictadura, los militares al mando del gigante brasileño estuvieron obsesionados con que fuerzas extranjeras intentarían ocupar la Amazonía. Por eso, lanzaron un plan para poblar la selva y, para ello, se dieron incentivos a los empresarios que se plegaran a la iniciativa. Ahí entra Volkswagen.

"El Gobierno ofrecía subsidios, deducía impuestos, daba créditos con tipos negativos. Era algo fantástico para los empresarios", afirmó el cura Ricardo Rezende, quien coordina el grupo de investigación sobre trabajo esclavo de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Extrabajadores de la hacienda dan testimonio ante representantes del Ministerio de Trabajo.

Así, la empresa alemana, liderada entonces por un suizo de nombre Georg Brügger, instaló una hacienda de 140 mil hectáreas en el estado de Pará para criar ganado. Para ello, claro está, se desmontó toda esa superficie. Durante un tiempo, esta hacienda produjo la mayor cantidad de ganado de todo el estado. Sin embargo, dentro de sus límites territoriales, el lugar era una pesadilla.

La investigación de Rezende comenzó a principios de la década de 1980, cuando estaba al frente de la Comisión Pastoral de la Tierra, vinculada a la Iglesia Católica en Araguaia y Tocantins. Fue allí que comenzó a recibir denuncias de violaciones a los derechos humanos de parte de trabajadores que habían logrado huir de la Hacienda Volkswagen.

El fiscal Rafael García Rodríguez que impulsó la causa en 2019.

En aquel entonces, todo el mundo hizo oídos sordos a las denuncias de Rezende. Por fin, en 2019, el fiscal Rafael García Rodríguez recibió la documentación del cura y amplió la investigación. En la causa quedan detallados las deplorables condiciones a las que se sometía a los trabajadores del lugar.

Los trabajadores (que eran 300 contratados y centenares de informales que tenían que pagar una deuda que sin saberlo habían contraído con sus empleadores) tenían que comprar comida a un precio mayor y no tenían agua potable, entre otras carencias, pero si reclamaban mejoras o si intentaban escapar eran castigados.

Volkswagen reconoció en 2017 que había trabajado de cerca con el régimen militar, por ejemplo, al dar listas de empleados “políticamente indeseados”.

No solamente podían llegar a recibir palizas durante días, sino que también se menciona un relato en el que ataron a un trabajador en el medio de la selva para que se lo comiera un yaguareté. Según el fiscal, la empresa sabía perfectamente lo que pasaba en la hacienda.

La Fiscalía espera que Volkswagen coopere y pague, pero, si no, no se descarta la vía judicial para penalizar a la compañía por prácticas esclavistas, un tema que todavía hoy arrastra Brasil, el último país de América Latina en abolir la esclavitud en 1888.